Cuando no coincide

Mayo 8, 2008 by carvis

Cuando lo que quieres no coincide en tu vida, cuando intentas que forme parte, que entre en tu vida, aun teniendo que forzarlo con calzador, o con cualquier otro tipo de medida desesperada, un día te das cuenta que no funcionara nunca.

Por ejemplo, las mujeres. Cuando una mujer es del tipo de mujer que deseas en tu vida, pero a la vez es aquella capaz de hundirla o convertirla en un infierno en carne viva, te das cuenta - si pasa lo segundo - de que no coincide. Con suerte te das cuenta antes de que sea demasiado tarde, y rectificas tu camino.

Por ejemplo, los estudios. Contemplas aquellos que te otorgaran mas seguridad en un futuro, pese a no ser aquellos por los que sientes mas entusiasmo, hasta quedarte atrapado en medio, con deseos de cambiar.

Algunos acabaran lo propuesto, emplearan todos los medios y harán que eso que no debería coincidir, coincida. Otros le pondrán remedio. Otros se lamentarán por no poder hacerlos coincidir. Y en el caso de tratarse de personas, algunas lamentaran no encontrar a alguien con tanto fervor por coincidir con ellas, y de encontrarlo, lamentaran no poder encontrarse.

Para acabar, una nota incomprensible sin conocer todo el trasfondo de la idea generadora, que permanecerá inexplicada: A veces, al intentar coincidir con alguien que consideras fértil, las circunstancias y el complejo de Agar y Sara te hacen desprenderte de ello con tanto rechazo, que la repulsión te haga perder toda voluntad de coincidir.

Contrarios

Abril 9, 2008 by carvis

Prometemos eternamente y sin embargo nuestros despojos rompen la promesa, nos vanagloriamos de lo efímero pero deseamos prolongarlo; lo que tiene tanto ímpetu acaba desfalleciendo y aquello que destruimos sin saber como vuelve a tener forma.

Contrarios, de cuando nuestro conjunto de raciocinio emocional se une, y compromete nuestras capacidades expresivas.

Mas a sabiendas de todas las limitaciones, nos contrariamos, y prometemos, construimos…Hasta ver que las palabras han perdido su significado, siendo meras ondulaciones en el aire o manchas aleatorias en una hoja.

Entonces, volvemos a empezar, muchas veces, dejando atrás nuestros errores, otras tantas arrastrándolos hasta que de alguna forma nos deshacemos de ellos.

Deshaciendo lo andado y aprendiendo a caminar.

Días ilusorios

Abril 5, 2008 by carvis

En algún momento tienes días ilusorios, donde no distingues lo soñado de lo real. A veces, en esos días, deseas soñar lo vivido y vivir lo soñado: te convences que sería más intenso, más perfecto, más adecuado.

Mas la vida te muestra constantemente la muerte de los sueños, con la suficiente ironía para dejarte entrever las escasas ilusiones que sí se cumplen. Hoy habrá muerto algún sueño, mas mañana habrá nacido otro, que se suma a la lista de aquellos que pugnan en discordia para formar parte de lo tangible.

Habiendo vivido lo vivido, extraño es que nunca renuncies a la esperanza de lo soñado.

Horas perdidas

Marzo 30, 2008 by carvis

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No somos más que el producto de nuestras horas perdidas.

Podremos pensar que no es así, que somos algo mas, que nuestros tropiezos nos aportan algo; sin embargo, no siempre es solo eso. Cada experiencia que hemos fallado, de la cual nos a dolido la perdida, la derrota, la culpa; en cada una de ellas intentamos verlo de forma que nos vaya construyendo. Poco a poco el conjunto de nuestros fracasos nos lleva hacia algo que nos llena, nos completa, nos ayuda a estar mejor en la próxima, la “definitiva”… o así es como intentamos convencernos.

Y entonces sin quererlo nos convertimos en el producto de nuestras horas perdidas, irrecuperables esfuerzos reducidos a cenizas destinados a dejar abiertas las heridas. Tanto aquellas sentimentales como profesionales.

Un día, diras que ya no tienes horas perdidas, que el mundo te sonríe; Lástima que su humor sea tan variable, y que no sepamos agradecer esa sonrisa en su momento.

Desaparecer

Marzo 24, 2008 by carvis

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Cuando te inunda esa sensación de agobio y angustia, mezcla de las complicaciones de la vida cotidiana con las burlas del destino – por llamarlas de alguna manera – lo único que se te antoja es desaparecer. Isla desierta, hamacas, palmeras para algunos, confines ocultos del bosque o del desierto para otros, todos tenemos nuestras preferencias según el momento; todos buscamos olvidar la ira que produce la civilización.

Sin embargo, la necesidad de comunicarnos nos incita a encontrar a alguien junto a  quien desaparecer, y se lo proponemos: Desaparece conmigo. Pronunciada la respuesta afirmativa de esa persona, en un abrir y cerrar de ojos nos proyectamos a esos lugares de escapatoria, sonreímos, y continuamos en el mundo tangible tras una ausencia deseada.

Quizás sea una forma de soportar el transcurso de los días, quizás una forma de evadirse, quizás un deseo de estar con esa persona, o sencillamente, una forma de no desaparecer del todo.

Nudos

Marzo 24, 2008 by carvis

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Como una cuerda que se enlaza sin cesar sobre ella misma, atando alguna cosa; protegiéndola, guardándola, o secuestrándola…

Cuando sientes algo así, que te atrapa y no te suelta, te retiene y te impide seguir con tus deseos,  te sientes preso. Y entonces, vas deshaciéndolos, uno tras otro, desde aquel del cual te escapas con soltura hasta aquel que te retiene con ímpetu. Entonces, al mirar las cuerdas que antes te limitaban, piensas que estarás mejor, que ojala en vez de atarte, sirviesen para anudar una hamaca entre dos palmeras donde descansar; y te conformas con sentirte libre.

Es cuando sucede lo inesperado: coges la cuerda, y te encadenas al pasado.  

El beso sutil de la lujuria.

Marzo 17, 2008 by carvis

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Dejando su huella tanto en tu piel como en tu memoria. Inolvidable, inconfundible: es el beso sutil de la lujuria. Arrancándote la lucidez y la cordura de un mordisco, anclándose en tus recuerdos más prohibidos, tales son los colmillos del deseo. Es una noche, fue una noche, quizás sea una noche… como si la temporalidad importase, como pudiendo recordar algo que no fueran los sentidos deseando abrazar la locura.

Gracias a Dios la lujuria es un pecado, pues pecar es todo un placer; y pecado tras pecado, recuerda el pecador su pasado.

Duda iluminada

Marzo 16, 2008 by carvis

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¿Como saber que solo eres una sombra…?

¿Que nunca estuve, nunca me desperté a tu lado…?

Cada idea para encontrarte me iluminaba…

Y yo era como una luz, buscando una sombra:

Destinado a perseguirla, crearla…

Y mantenerla siempre,

Fuera de mi alcance.

.

Abandoné la claridad de las ideas,

en ese caos tenebroso, contrario y sin razón.

Desde entonces simplemente me oculto…

¡Esperando contigo tropezar a ciegas!

Dualidad

Marzo 10, 2008 by carvis

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Duda constante sobre la dualidad del hombre. Estado constante de alteración. Contraste constante del carácter. Constante, constante, cuando todo es variable. Tanto la cama nerviosa como el café sereno. Tanto las prisas como el momento de calma. Dualidad: es eso que quiero y eso que no quiero: eso que he perdido y eso que he encontrado. Eso que sabemos de nosotros y eso que nos ocultamos; eso que fingimos y eso que nos censuramos. Porque la dualidad humana va mas allá del bien y el mal, del espiritualismo o sentimentalismo, de lo pensado y lo sensorial. Porque la dualidad humana es una dualidad progresiva: entre eso que a la vez quiero y no quiero hay un sinfín de matices distribuidos en el tiempo. Por eso a veces nos ocultamos algo que ya sabemos, y queremos algo sin tener que quererlo luego. Porque las constantes son variables todo nuestro universo puede tergiversarse; y suele hacerlo al modificar las constantes.

La dualidad humana es como una fina capa de tela que nos recubre, sin velarlo ni exhibirlo todo, ondulándose con cada nuevo soplo, dejando entrever desconocidos misterios, abrigando aquellos desenmascarados, en vez de simplemente enfrentarnos en un duelo sin posible vencedor.

El Soñador

Marzo 3, 2008 by carvis

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Todo empieza de forma inocente e inconciente, como cuando se forma un sueño.

    Poco a poco las formas van mezclándose en una sinestesia de sentimientos con el nombre genérico de amor o deseo, válganse las interpretaciones personales que cada uno quiera otorgarle. Tras ello, sueles soñar de forma completamente aleatoria en el tiempo con esa imagen: bien sea aquella noche en la cual se te adueña la nostalgia o el anhelo, bien aquella otra donde te hallas con la mente parcialmente entumecida sosteniendo una copa, bien aquella que un simple gesto del universo te remueve un recuerdo en la memoria o bien en cualquier otra ocasión sin motivo aparente.

    En el mejor de los casos, este sueño es mutuo y correspondido, como si fueran encuentros intangibles pero palpables, no simplemente surgidos de nuestra imaginación. La continuidad cómplice de estas fantasías, convierten al soñador en sueño; un sueño del que es difícil desprenderse, o querer desprenderse, inesperado, y que perdura en el mundo onírico de la otra persona.

    Conviene a veces pensar no solo en cuando soñamos sino también cuando somos sueños, pues el ser un sueño es quizás la prueba más inexplicable, extraordinaria y secreta de que ha valido la pena soñar. Todo empieza de forma inocente e inconciente, como cuando se sueña.